Sobre frases hechas, sobre lo que siempre repetimos y sobre lo que nos dijeron.
“A los 52 años se renace” decían los Mayas; “cualquier tiempo pasado fue mejor” dijo un tal Manrique y frases como “cambia, todo cambia” o “el sol sale para todos” son ejemplos de lo que muchas veces decimos. Pero la frase “año nuevo, vida nueva” se repite siempre para esta fecha. Hay una suerte de manifestar el propósito de cambiar usos y costumbres. Quizá como código de saludo para decir que con solo cambiar de año, se generarán buenas expectativas. Casi siempre el año nuevo es la celebración de un logro que aún no existe, un festejo sobre el final de un año de mochilas acumuladas y la renovación de una esperanza cultural que se reajusta cada 365 días.En las culturas de muchos pueblos, los cambios traen debajo del brazo los tres puntos básicos de la felicidad que el hombre cree necesitar: salud, dinero y amor. Los cambios de estación nos hablan de la renovación climática para caer en el eterno retorno y volver a empezar. Como que siempre se vuelve a lo mismo, y la rematamos con la frase “siempre que llovió, paró”. Sin embargo podemos animarnos a cambiar y “que no nos quite el sueño”, podemos hacer planes para “dar una vuelta de tuerca”, y podemos creer que Dios tiene un plan para nosotros y no por eso ”poner el grito en el cielo”.
Y he aquí lo nuevo, lo que aparece como adjetivo referido a lo que aún no se ha estrenado y lo deseamos al pié del arbolito. Por ejemplo: -Necesito un i-phone ya; el que tengo ahora está viejo – Y así seguimos pendientes del consumo de última generación. Año nuevo, regalo nuevo. Dispositivos para monitorear el estado de salud a través de relojes especiales o una PC del tamaño y espesor de una hoja A4. Ya no queremos un guiso de lentejas contenido en una gragea, dado que no logra saciar el impacto visual y pasamos a la espera de la impresora 3D donde seleccionamos, por ejemplo, una comida china lista para un almuerzo nutritivo. Y entonces nos sentamos en una silla virtual esperando el desarrollo de la teletransportación. Exagerar el deseo de lo top, top, top, a veces es toc, toc, toc, que no necesariamente es golpear una puerta tres veces, sino una adictiva ansiedad recurrente y otra vez el eterno retorno. ”Llenar el vacío con lo material no me hace más feliz; me hace menos triste el vacío”.
Finalmente, me quedo con una frase de mi abuela Lita, experta en degustaciones, que como excusa para festejar decía:”hoy es fiesta”. ¡Cuánta razón tenía mi abuela gorda! Y sí, cualquier día es fiesta, en cualquier momento. Está en nosotros la fiesta, el festejo y las ganas. ¿Para qué esperar a fin de año para saborear un pan dulce? Yo festejé antes y lo hice porque entendí que cada día hay que vivirlo como si fuera una fiesta y decir gracias, gracias, gracias. ¡Nunca olviden ser felices hoy!
Para el 2015 les deseo lo más importante del mundo sin necesidad de comprarlo: la felicidad, un sueño realizado o simplemente un gran amor.
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