martes, 16 de diciembre de 2014

Incluirme, incluite

La inclusión es pertenecer a un lugar y usufructuar con ese "privilegio", sino estamos excluidos. Pertenecemos en la medida que accedemos al derecho, a lo laboral, a la educación, tecnología, salud, protección, etc. La sumatoria de privaciones y la creencia de que se puede decir todo sin que haya consecuencias, alienta a la discriminación. El de arriba empuja al de abajo, la corporación hunde al profesional, el blanco contra el negro, el doctorado por encima del maestro, colegio privado vs. colegio público, heteronormalidad vs. diversidad sexual y todos tiran de la cuerda vertical. En el medio, quedan los marginados de todos los tiempos, en donde la mirada horizontal se esfuma y la cohesión social se debilita. Ese lazo social que nos debería unir, nos separa. Y cuando la cosa se pone espesa, el enojo colectivo saca lo peor de nosotros y levanta los diques de contención. Y ahí nos damos cuenta si estamos excluidos o incluidos. De lo que no nos damos cuenta es que todos somos responsables.

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