Apariencia y esencia
Algo es verdaderamente lo que es cuando su aspecto, o sea su apariencia, manifiesta lo que es, vale decir su esencia.
Platón sugiere que nuestra experiencia sólo nos da sombras apartadas de la realidad. Cuestiona la experiencia cotidiana, caracterizándola como ilusión, como apartada de la realidad. El filósofo según él, debe escaparse de lo experienciado sensorialmente y aprender a utilizar la razón. No confiar en la realidad que nos entra por los sentidos. Dice que nuestros sentidos sólo nos dan cuenta de las sombras o apariencias y el intelecto nos permite comprender el verdadero mundo que significan esas apariencias. La esencia incluye aquellos rasgos que deberían resplandecer en la cosa por ser precisamente lo que es.
Somos como los prisioneros de la caverna en tanto tomamos como realidad lo que son simplemente sombras de esa realidad.
La caverna y el fuego representan el mundo sensible. El afuera, la contemplación de los objetos externos, representan el mundo inteligible. El Bien es comparado por Platón con el sol, que da a los objetos la posibilidad de ser vistos y es la causa de lo Bello y la Verdad. El que contempló el bien en el ascenso, es torpe para el mundo sensible, dado que no hay fundamento. Allí lo justo para quien ha observado la justicia verdadera es sólo tinieblas. Pero se debe bajar a la caverna, acostumbrarse a sus sombras y ver por encima de los que lo habitan. De esta forma habrán contemplado lo bello y el bien. Descubrir la esencia es saber la verdad. Encontrar la esencia es fundamental para establecer el orden social en un conflicto. La esencia del que gobierna, por ejemplo, es que sea honesto, justo; esto es lo que el gobernante es, y su apariencia debería ser precisamente ésta y no otra. Guiados por la actitud del filósofo, los hombres pueden acceder por el razonamiento a la idea del bien Supremo, que es la base fundamental para una organización. La esencia se manifiesta por contradicción en el mundo sensorial. Para conocer la esencia de una cosa que aparenta una definición con dos polos opuestos se debe recurrir al intelecto. Inteligimos la realidad en la medida que la fragmentamos. En la apariencia, un dedo es duro y blando al mismo tiempo, lo cual es contradictorio para nuestra inteligencia. Para ser blando tiene que tener una mínima dureza y viceversa. El concepto de lo sólido interviene para disuadir lo aparente. El concepto de lo que es, es tan solo una idea, no un objeto. Para Platón, lo esencial es la capacidad de abstraerse. Lo que ya ha sido hecho en la práctica, se proyecta en los hombres como pensamiento formal y las sociedades con estado son las que les dan existencia. De hecho el enfrentamiento de clases se resuelve desde la Razón. Platón introduce el Bien en función de los requerimientos que le plantea la constitución de la ciudad ideal, entre los cuales el primero y principal es el de la formación de sus gobernantes. Del mismo modo, que es el sol quien otorga la luz, y por ésta, y no por nuestros ojos, es visible la Esencia de las cosas, así también es el Bien, y no el “ojo del alma”, el que otorga la Verdad.
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