
Me duele, señal que no muero El conocimiento consiste en relacionar experiencias entre sí. El conocimiento es la función de autorregulación de los seres vivos. La función es vivir. El ser no es un estado sino un acto que se sostiene. El ser tiene actitud en tanto es sujeto.
Todo ser viviente tiene la capacidad de querer seguir siendo o deseo vital de no morirse. La capacidad de advertir la ausencia de lo que necesita para vivir se llama dolor. El dolor nos da cuenta de la ausencia del sustento vital. El dolor es lo que nos garantiza la vida. El sujeto conoce para poder existir. Por ende el sujeto no es autosuficiente, necesita del medio externo. La subsistencia es el fin para que la reproducción sea el objeto de los organismos. El objeto de deseo no es el objeto en sí, sino la representación del objeto de deseo. Las cosas son en tanto las deseamos. Las cosas son para el ser que las desea. Por ende el deseo del objeto es lo que constituye al sujeto. El sujeto aflora por el deseo del objeto, sin éste el sujeto no existe. En consecuencia, el sujeto es sólo lo que desea y si no, no lo es. El sujeto es una posición activa frente a la causalidad del mundo. Nunca deja de querer ser, si lo hace se muere. El sujeto no resigna su acción y se enfrenta a la causalidad que deteriora el camino hacia la nada. De hecho, cuando nacemos emprendemos un camino cierto hacia la muerte. Un arquitecto hace un plano de una casa. Arquitecto, su creatividad, la computadora y el plano son causas materiales, pero la casa, tiene que ver con la acción del sujeto que ha dibujado el plano para su construcción. El arquitecto proyecta para seguir siendo arquitecto ya que un arquitecto se reproduce cada vez que realiza un plano. La causalidad viviente rompe con la no viviente, volviendo al ser sobre sí mismo y reproduciéndolo. Por eso el sujeto es acción. La acción se repite y genera conservación.
Todo ser viviente tiene la capacidad de querer seguir siendo o deseo vital de no morirse. La capacidad de advertir la ausencia de lo que necesita para vivir se llama dolor. El dolor nos da cuenta de la ausencia del sustento vital. El dolor es lo que nos garantiza la vida. El sujeto conoce para poder existir. Por ende el sujeto no es autosuficiente, necesita del medio externo. La subsistencia es el fin para que la reproducción sea el objeto de los organismos. El objeto de deseo no es el objeto en sí, sino la representación del objeto de deseo. Las cosas son en tanto las deseamos. Las cosas son para el ser que las desea. Por ende el deseo del objeto es lo que constituye al sujeto. El sujeto aflora por el deseo del objeto, sin éste el sujeto no existe. En consecuencia, el sujeto es sólo lo que desea y si no, no lo es. El sujeto es una posición activa frente a la causalidad del mundo. Nunca deja de querer ser, si lo hace se muere. El sujeto no resigna su acción y se enfrenta a la causalidad que deteriora el camino hacia la nada. De hecho, cuando nacemos emprendemos un camino cierto hacia la muerte. Un arquitecto hace un plano de una casa. Arquitecto, su creatividad, la computadora y el plano son causas materiales, pero la casa, tiene que ver con la acción del sujeto que ha dibujado el plano para su construcción. El arquitecto proyecta para seguir siendo arquitecto ya que un arquitecto se reproduce cada vez que realiza un plano. La causalidad viviente rompe con la no viviente, volviendo al ser sobre sí mismo y reproduciéndolo. Por eso el sujeto es acción. La acción se repite y genera conservación.
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