jueves, 18 de diciembre de 2008

Hombre simbólico



Hombre simbólico

Pensar, comunicar, razonar, son capacidades humanas que se desarrollan social y culturalmente dentro de un mundo simbólico. La naturaleza nutre al hombre de condiciones biológicas para desarrollarlos. Ante el estímulo “hambre”, un perro come hasta saciarse, un hombre responde de diferentes formas: come, no come, sufre, siente placer, se hace anoréxico, bulímico, etc. Eso los distingue a tal punto que marca una diferencia abismal: el animal es instintivo, el hombre elabora un sistema simbólico. Quizá algunos animales desarrollen un pequeño archivo simbólico trasladado por lo humano, pero siempre primará el instinto. El hombre interpreta lo binario de una PC, para un perro es una cosa más de su mundo. Desde el inicio, al llanto de un bebé, alguien lo significa, le da sentido, lo simboliza y ahí comienza su desarrollo con el otro, constituyéndose. Se trae lo biológico, se adquiere lo humano. El hombre no es un segmento aislado de un proceso natural, sino que se inserta en una realidad simbólica surgida de sucesivas producciones superpuestas en el tiempo. Una especie más en la cadena natural, con la capacidad de comunicarse en un universo simbólico, que él mismo construye en la interacción con sus semejantes. Es animal desde lo biológico, es humano desde lo simbólico.

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