
No estoy escribiendo, solo estoy pisando teclas
Recordando la construcción de algunas palabras
Pajarera, calabozo, parto, grifo, periscopio, adverbio
No redacto, sólo deshilacho letras
Matando un momento de pensamiento
No enloqueciendo, ni hablando para adentro
Miro mis manos sobre el abecedario desordenado
Hasta que salga el poema o solo una palabra con ruido
No la encuentro, no está cercana
Hoy no ha venido la musa, pero insisto
Solo estoy tecleando, tecleando
Ahí está, ese es el estrépito formato de verbo que siento
Que me cala el alma seca de poeta
Estoy tanteando
Trastabillo en una pasión que huye
Deambulo por sus orillas
Miro el texto que se escribe lento
No quiero ver lo otro
No quiero mirar
Tropiezo en la pantalla
No pienso hablarle
Recién pasó a mi lado, oí sus pasos
El aroma a pomelos y almendras de su piel
Puedo ver su fuego
Y la amargura en una estela interminable
El aire se corta en fragmentos de vidrios
Y una puerta se cierra con golpe.
Se escapa, se va con su obsesión pulcra
Me quedo con mi desorden, el barullo de papeles
El caos de letras y los abusos de mi soliloquio
No estoy escribiendo
Estoy llorando sobre el desconcertado alfabeto de teclas
Entonces, guardo mi alboroto, mis torres de babel
Mis excesos de ciencia y las líneas preparadas
Todo debe estar ordenado por si regresa en un gerundio.
Jorge Degui