Es muy poco, casi nada diría. Creo que con un par de miradas a mis ojos ya me bastaría. Quiero poder escribir los mejores cuentos breves con mi bajada de línea y dibujarlos en blanco y negro. Recuperar mis libertades enjauladas y abrir otras cárceles. No alejarme de mis estructuras, pero bucear en todas las otras. Amar a mis propios laberintos, para no perderme y encontrar siempre la salida. Valorar más a mis amigos, amores, familia para tenerlos siempre. Trabajar a diario en lo que me gusta. No perder mis objetos, mis circunstancias ni mi entorno inmediato. Recordar siempre a mis muertos, mi lugar de origen y mis fotos viejas. Quiero volver a cruzar el gran charco para ver lo que sintió Marco Polo. Quiero que se venga un cambio para chequear mis resistencias. Mirar hacia arriba, a lo celeste y cerciorarme que todavía se puede. Seguir creyendo en un crisol de creencias desencontradas y que no me importe nada. Ser invisible a lo que no me importa y visibilizar lo que quiero. No perder la posibilidad de llorar cada tanto; eso limpia la mirada y la mirada limpia es lo que me hace mirar mejor entre el humo de las chimeneas urbanas. Quiero ser feliz, pero la felicidad no existe todo el tiempo, es sólo un estado emocional breve que me pasa cada tanto y sirve para estimular mi existencia. No obstante quiero ser feliz siempre. Es muy poco lo que quiero, casi nada diría.
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